jueves, 26 de febrero de 2009

¡Los adornos sí importan!

Recuerdo ahora mis prácticas en el invierno pasado cuando, después del trabajo, después de preparar el almuerzo del día siguiente, después de comer y ver un pedazo de película y reposar un ratito echada en la cama, me levantaba, con sueño y flojera, a practicar. Entonces hacía tanto frío, que me ponía cualquier cosa, por ejemplo, un pijama y encima un súper chaleco de lana gruesa anudada en las caderas en vez de cualquiera de los muchos caderines hermosos que tenía en ese entonces. A eso sumémosle los calcetines gruesos, por supuesto. Confieso que muchas veces no me daban ganas de seguir o siquiera empezar a bailar allí frente al espejo. Me sentía (y veía) enorme, desproporcionada, torpe y sin gracia. Todo acababa, es decir, el ensayo, cuando casi tropezaba y me daba cuenta de que tenía uno de mis calcetines a medio sacar y parecía la loca del parque, ja ja ja!
Pero todo cambió de golpe cuando una vez me animé y me puse valiente y me obligué a ponerme ROPA DE ENSAYO: Un pantalón hermoso, un top igual, un brazalete, unos aros y uno de mis bellísimos caderines. Y descalza, por supuesto. La rutina fue la misma que mencioné al principio fue la misma, y mi estado de ánimo era el mismo; pero el resultado final en la hora de la práctica, madre mía qué diferente. Ya mirarme en el espejo me hizo mejorar el ánimo, sin hablar de la inspiración para bailar.
Lo de los adornos lo digo ahora pensando en el libro de Laura Cooper que tengo y que releí hace poco. En este libro ella aconseja a quienes se inician en la Danza Árabe practicar lo más bella posible, y dice que un caderín hace más más placentero el baile cuando hace más ruido. También aconseja ponerse joyas, perfume, prender velas, incienso, bajar las luces y en lo posible, teñir las luces con telas de colores.
Creo que todo eso tiene algo de razón. No sé lo de las velas y perfumes (bueno... veremos) pero sí sé lo de los adornos, léase ropa adecuada para danza árabe, joyas varias, accesorios como caderines, cinturones, velos, brazaletes... No importa cómo bailemos, estos adornos hacen que nos veamos hermosas. Esto nos desinhibe, nos relaja y como resultado final, tenemos una bailarina que muestra su espíritu verdadero mientras se mueve y gira.
Así que yo me sumo al club de Laura y animo a las mujeres que empiezan y también a las que ya llevan un tiempo en esto, que cuando tengan ensayo, solas o acompañadas, se pongan lo más hermosas que puedan. Verán que su desempeño será mejor.

2 comentarios:

  1. Tienes razón, me pasa algo parecido, pero como en esto eres mi maestra, seguiré tus consejos...Ah, no puedo dejar de decirte lo mucho que te extraño, sin exagerar, a las clases les falta "ese no sé que" que por supuesto lo pones tú con tu presencia, con tu danza, con tus consejos, con tu ayuda a las menos experimentadas (llámese YO).
    ¡REGRESA PRONTO!
    Un abrazo

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  2. Buaaaaaaaaa!!!!!!!
    (suspiros suspiros...)
    BUAAAAAAA!!!!!!
    Yo también te echo de menos. Claro, también echo de menos a las demás, a todas. Pero este sábado 14 espero estrujarlas a todas. No hallo la hora de recomenzar las clases. Todas las mañanas me muevo frente al espejo, para ver si todavía me salen los ochos o ya se me olvidaron, ja ja ja
    Nos vemos el sábado, si no hay un terremoto o algo parecido

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