viernes, 8 de marzo de 2013

Innovaciones en la Danza Árabe

Escribo este artículo con mucho temor de caer en cualquiera de los dos extremos (¡HORROR¡ ¿habrá un tercer extremo?): el extremo de pensar que la Danza Árabe debe ser lo que era en sus inicios y pobre del que le agregue una coma, y el extremo de creer que debe avanzar, incorporando todo tipo de elementos para "refrescar" o "reflejar" la sociedad actual.
 
Como a mí no me gustan los extremos,  trato de hallar el equilibrio que permita ver el asunto en casi todas sus aspectos y decidir o elegir mejor. En este caso, decidir si empiezo a usar  abanicos o un Veil Poi; o si me pongo un traje vaquero para bailar con candelabro o una malla de vedette para bailar un tango ¡¡O, mejor, me disfrazo de Cleopatra y me cuelgo una serpiente al cuello y junto lo antiguo y lo nuevo!! O, por el contrario, no uso nada de nada y me dedico a bailar sólo con ochos y camellos 
 
Tratar de ver el asunto desde varias perspectivas es tarea pesada y larga, y más todavía cuando uno le va encontrando ventajas deseables a ambas alternativas y por supuesto, defectos. ¿Qué hacer?
 
Primero no perder la calma y avanzar paso a paso. Por ejemplo, cuando hablo de innovaciones, me refiero a las famosas fusiones que dizque hacen más novedosa la Danza Árabe, y también a los nuevos elementos de baile: abanicos, capas de armiño (es una ironía) bailarines de Ballet sostenienendo a la bailarina, bailarinas bajando desde el cielo en una arco dorado, etc.
 
En general, uno desea mejorar lo que hace, sobre todo si uno ama eso que hace ¿no?  es una consecuencia natural de la práctica y del hecho de que estamos en una sociedad donde se aprecian los aportes individuales. Así ha ocurrido con la Danza Árabe, por supuesto.  Actualmente bailamos algo bien distinto a lo que hizo la primera mujer y, a pesar de eso, algunas alegan bailar y enseñar estilos auténticos y puros. Y otras no dicen nada ni enseñan nada pero bailan "árabe" y nos dan dolores de cabeza con eso.
 
 
"Fatima Djemille, la Pequeña Egipto original.
Tal vez, ella fue la primera bailarina de Danza del Vientre de renombre en América.
Se hizo famosa en la Feria Mundial de Chicago de 1893.
Esta filmación fue censurada en Chicago en 1907, poniendo etiquetas negras sobre algunas partes de su cuerpo"
Gracias a Nick Wallace-Smith por subir este video
 
 
 
Danza con Vei Poi.
 
 
Los videos de arriba son dos tiempos distintos en la Danza del Vientre. Si presentamos a la Pequeña Egipto en un escenario ahora (2013) no le damos más de 2 minutos antes de que el público empiece a bostezar y a mirar el reloj. En cambio a doña Sadiya la soportaremos más tiempo con esas cositas girando a su alrededor porque son tan lindas y llamativas. Eso sí que Sadiya se va directo a la hoguera (o cárcel) si cae de repente en el escenario, a continuación de Little Egypt... en fin, con la Humanidad nunca se sabe, o más bien no hay remedio...
 
Una vez leí en Internet un artículo a propósito de las fusiones en Danza Árabe que me pareció estupendo así que lo citaré aquí pues me parece que se aplica tanto a las fusiones como al paso del tiempo. Decía ese artículo que podemos comparar la Danza Árabe con un collar de perlas. Cuando me lo pongo, todo el mundo lo ve y dice "Tiene un collar de perlas". Pero si a mí se me ocurre abrir el collar y ponerle, por ejemplo, una plumita de pavo real, pregunto ¿sigue siendo un collar de perlas? Tal vez alguien diga "Qué lindo, modernizó su collar de perlas y  le puso una pluma de pavo real". Si yo, en mi entusiasmo, le pongo más plumas, digamos una pluma cada 5 perlas ¿sigue siendo collar de perlas? ¿Y si le pongo además otras piedras al collar? (admitámoslo,  el collar está quedando horrible)
 
Para mí, la comparación del collar con la Danza Árabe es muy clarificadora de lo que debiéramos hacer las bailarinas cuando queremos innovar o fusionar: debemos lograr un producto con las características que sean, pero que despierte el comentario general de que lo que uno hace es Danza Árabe. Cuando el espectador ya no sabe cómo llamar a eso, vamos mal. Peor, cuando otras bailarinas dudan al vernos bailar, ya se nota que debemos sentarnos a reflexionar qué es lo que estamos haciendo.
 
Pienso, por ejemplo, en las bailarinas de la época dorada: Samia Gamal, Naima Akef y las otras. También ellas fueron innovadoras en su momento, pues introdujeron pasos y movimientos del Ballet Clásico, y a veces el velo, por poner dos ejemplos nomás. Pero a ellas se les veía clarísimo el collar de perlas. Es decir, utilizaron las innovaciones y las fusiones (ya me parece que son la misma cosa) para acercar la Danza Árabe al público haciéndola más impresionante y llamativa, cosa completamente legítima; pero manteniendo los aspectos esenciales de la Danza Árabe: los movimientos, la intención, la expresividad, la emocionalidad.
 
Para mí, lo más importante deben ser dos cosas: reflexión constante sobre lo que hacemos, y calidad en la ejecución. La reflexión nos salva de caer en extremos, en vulgaridades o ambigüedades. Por reflexión entiendo, en este caso, la reflexión misma, el intercambio con otras bailarinas y el estudio que hacemos.  La calidad por su parte, asegura que cualquier disciplina será reconocida y admirada en sí misma., si necesidad de ponerle lucecitas y musiquitas por todos lados, que es lo que hace uno cuando quiere distraer la atención de lo importante (y esto a todo nivel, no sólo en Danza Árabe)
 
Entonces ¿cómo era la cosa?  ¿Es bueno innovar? Creo que sí. ¿Es bueno fusionar? Creo que es inevitable, puesto que vivimos en distintos lugares del planeta y en cada lugar cada cosa es distinta, empezando por el idioma. Pero si la Danza Árabe es conocida actualmente es porque ha mantenido lo central desde que nació: los movimientos, algunos pasos, la intención, el sentido emocional (de expresar las emociones sintiendo la música) la expresividad y conexión entre el público y la bailarina, la improvisación (es decir, la danza sin coreografía). Se me van algunas cosas, seguro, pero creo que lo que he dicho alcanza. 
 
En cuanto a la calidad, hay simplmente buenas bailarinas y malas bailarinas, y mediocres. Y esto es aplicable a la Danza y a cualquier cosa. Entonces, bailarina, cuidado, no degenere su collar de perlas, y  no sea malita ni mediocre en lo que hace ¿ya?

Vientre de Luna 2011 creyéndose La Muerte
 y tratando de que el collar de perlas no se le despeine por ningún lado
 
 
Por si alguien estuviera pensando que yo soy purista y que se me hincha la vena cuando bailan con abanicos, les cuento que sí, que se me hincha un poquito; pero que estoy que me compro unas alas de Isis...
 
 
 
Suhair vio este video en medio de  sofocos y espasmos ...
 y lo puso acá como ejemlo de lo que quería decir, más o menos...
 
 
 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Festival de Danza del Vientre 2012 Crónica de un día memorable

Me parece que el año pasado no escribí nada del Festival 2011, en que usamos ese traje amarillo taaaaaan hermoso. Pero ahora me encuentro en un estado físico y en circunstancias que me premite sentarme a escribir y así lo haré, a propósito del Festival en su versión N° 11

Bueno, nuestro viaje al Festival 2012 empezó cuando Liliana sugirió que bailáramos el tema que Paulina había elegido para su presentación de fin de año, un saidi muy hermoso y enérgico. Este saidi lo habíamos elegido ya antes, para una presentación en Rengo, pero que al final no hicimos por distintas razones, entonces lo tomó Paulina, terminó de coreografiarlo y listo. En cuanto al vestuario, ya lo habíamos elegido.

Además otra cosa, Liliana invitó a otras chicas de su academia para incorporarse al Ballet que iría al Festival. Al final de todo se quedó María de Los Ángeles, que va a Rengo con nosotras. 

María de los Ángeles, para quienes no la conocen

Los ensayos no los detallo porque es aburrido: repetir y repetir hasta que nos da un síncope, y entre medio comer, tomar chocolate caliente porque hay que ver que hace frío en la sala donde ensayamos, por más shimmies que hiciéramos, un ratito nomás nos calentábamos, y ensegida  nos daba frío de nuevo.

Eso sí, los bastones que teníamos para ensayar fueron de construcción especial, al menos de 3 de los 4 que al final usábamos en los ensayos. Eran muy bonitos: de madera, barnizados, livianos. Pero había otro, hecho de un material menos noble aunque igualmente útil, y forrado para ensayo muy bellamente por su dueña. Ese tal bastón de ensayo me hizo pasar un día una mala experiencia, una negra experiencia, que noté sólo cuando me levanté al día siguiente con las manos tan sucias como al acostarme. Por un momento dudé de mis estándares de higiene personal, y hasta de mis experiencias en el sueño (quién sabe qué hace uno cuando duerme, a qué otros mundos despierta y qué hace ahí... ja ja ja, ya se puso ésta a inventar leseras). Bueno, el asunto es que me costó bastante sacarme el color negruzco  de mis dedos y palmas, por más que me lavaba y frotaba con esponjas y demases. Incluso el esmalte de uñas quedó estropeado y tuve que sacármelo también (horror andar con las uñas pintadas pero con las manos negras de mugre ¿cierto?). Todo gracias a la tintura del género del forro del bastón. Las próximas veces que olvidaba mi bastoncito en mi casa prefería ensayar sin nada a usar el bastón aquel.

Después se me ocurrió la brillante idea de forrar mi bastón con cinta y ponerle mostacilla de adorno. Lo hice. Poco no me costó y muy bello, sí,  me quedó (sí, también escribo versos, para entretenerme). Pero me quedó pesado. Error.
Le saqué los adornos en mostacilla. Quedó liviano.
Pero feo como una traición, descosido en algunas partes, deshilachado, con los hilos de la costura flotando al viento.

"De lejos no se va a notar" pensé tratando de consolarme porque el Festival era mañana y hoy eran las 19.00 horas. ..Dejaremos, como Scherezade, esta historia para la mañana siguiente.

Mientras tanto, diré que todas estábamos tranquilísimas, incluso María de los Ángeles, que debutaba este año y sólo nos escuchaba hablar de los peligros, placeres y tentaciones que aguardan a las participantes en el Festival.

Llegó el otro día, el del Festival. Nos juntamos las 3, Paulina, María de los Ángeles y yo, que somos provincianas, en el Terminar Sur de Santiago, a las 11.00 horas, puntuales como camaleones (es un decir) y luego fuimos a reunirnos con Liliana a la estación Baquedano. Cuando las provincianas me vieron el bastón no se alarmaron porque ellas son benevolentes y concordaron conmigo en que de lejos no se vería mal (yo sé que pensaron "esta #"&(%$"%&"!!!)(" cómo se le ocurre traer ese adefesio al Festival" o algo parecido pero no lo dijeron por la razón que dije); en cambio cuando Liliana lo avistó de lejos me dijo inmediatamente que  con ese forro no bailaba (o algo parecido) y ella lo dijo porque no tiene piedad de bastones desilachados ni de sus dueñas acomplejadas por bastones mal adornados ni de sostenes bordados por niveles estratosféricamente por debajo de su normal nivel de desempeño. No obstante, al que se porta bien le llueven bendiciones porque en seguida María de los Ángeles, quien no tendrá experiencia en festivales pero le sobra sentido común que es lo que salvará al género humano, saltó enseguida con la solución que consistía en eliminar la cuiberta roñosa que tenía mi pobre bastoncito y ponerle la misma que tenía el de ella, glorioso forro de cinta, pegada al bastón  para reforzar con otra cinta , milagrosa según ella, y que arreglaba cualquier cosa, literalmente cualquier cosa, empezando por la autoestima (las que quieran saber de esta cinta, dice ella que la encontró en esa  librería equivalente a las farmacias con nombre de cosa que se usa para escribir más su apellido similar, y que es una cinta de doble faz). Lo haría en cuanto llegáramos al Teatro, pues a ella no le costaba nada hacerlo, 10 minutos a lo sumo (y yo que gasté como 3 días forrando y bordando el mío...) Pero de la pura alegría me decidí a dejarle a María de Los Ángeles toda mi ropa de Danza en mi testamento. Claro que ella no lo sabe todavía  y no lo sabrá si no lee este artículo.

Cuando llegamos al Teatro, como es nuestra costumbre, es decir muy temprano y  felices como lombrices, entramos por la entrada principal a la sala, y entre Paulina y yo le abrimos las cortinas, rojas, a María de los Ángeles, de una forma entre amable y teatral, como una forma de darle la bienvenida a ese lugar donde nosotras ya hemos estado por algunos años y que para ella era nuevo. Entonces, le ocurrió algo que le dejó muy contenta y que no contaré porque soy copuchenta pero no tanto y no sé si estoy autorizada.

Bueno, después de ese episodio relajante (para ella) miramos al grupo que estaba probando escenario en ese mometno y luego nos fuimos a instalar a nuestro camarín, que no es otra cosa que una región lateral y difusa que queda a un costado del escenario, donde hay un espejo y una mesita y que nosotras siempre usamos para maquillarnos, siempre antes que nadie porque después se llena de bailarinas, músicos, organizadoras, técnicos e invitados y hay que andar de lado. Pero a la hora en que llegamos nosotras no hay nadie y es muy relajante estar ahí, sentadas en los sillones, cerca de la entrada de atrás y con mucho espacio para dejar nuestras cositas. Además, nosotras somos unas damas sumamente refinadas y somos muy amables con todos y no andamos escatimando espacio a nadie, en parte porque somos así (encantadoras) y en parte porque ese lugar  NO ES UN CAMARÍN, lo sabemos porque al rato ya no hay espacio para nosotras ni para nadie; así que, técnicamente, no nos instalamos en ninguna parte y no ocupamos el lugar de nadie  (es verdad, estoy exagerando, pero es una humilde defensa de nuestra posición al respecto y espero que nadie se enoje ni nos rete ¿ya?)

Bueno. Nada más al llegar empezamos a reparar, terminar de coser y bordar (porque para nosotras es imposible hacernos un traje que tenga poco trabajo en el bordado; tiene que ser complicado, si no, no nos gusta. Por esto yo no quedé contenta con el bordado de mi sostén, que es la fealdad misma, digan lo que digan). Decía que nos pusimos a arreglar los detalles en vestuario y adornos. Y efectivamente, como en 10 minutos mi bastón se convirtió en algo rutilante y sin histeria como lo que había hecho yo. Entonces resultó que el bastón de Paulina ya no había quedado igual que el de las otras 3 porque tenía otro diseño. Pues ahí nomás estuvo doña María de los Ángeles con la solución: más cinta del mismo color y con el msimo sistema de trabajo, y en otros 10 minutos los 4 bastones eran iguales ¿No es genial tener una compañera así?

Después vino la prueba de escenario, como siempre muy estricto en cuanto al orden de llegada y número de repeticiones (1 sin música y  1 con música).  Las chicas organizadoras son inquebrantables en sus principios y no hay más que decir. Así que hicimos la coreografía 2 veces como siempre nerviosas pensando en lo que podría salir mal o en lo que no veríamos, etc. Después a hacer otra cosa

Lo bueno de llegar temprano (medio día antes) es que hay momentos en que el Teatro queda semivacío porque todos se van a almorzar y quedamos nosotras, fanáticas del ensayo. En estos momentos nos apoderamos del escenario y bailamos y bailamos a oscuras y probamos escenario como locas.

Después nos fuimos a almorzar, esta vez unas empanadas deliciosas que compramos en la vereda del frente. Acompañadas con un jugo de frutas, nos sentíamos propiamente en una caravana. Además, nos mirábamos las caras y nos reíamos nomás; ya verían cuando nos maquilláramos, desaparecerían todos los rastros de cansancio, nervios y... nada más en realidad porque somos bastante bellas, la verdad sea dicha (cualquiera que nos conozca puede atestiguarlo sin temor)

El maquillaje y la hora de vestirnos pasó como pasa todo lo que se hace a la espera de algo importante, más rápido de lo que uno quisiera. Pero al final estuvimos listas, era temprano todavía y nos quedaba bastante tiempo para ensayar, esta vez no en el escenario, sino en otro lugar, el hall de entrada del Teatro. Al parecer, somos el grupo que más ensaya en el festival

Luego ya llegó la hora de empezar y empezó. Así que arrinconamos más todavía nuestras cosas y nos quedamos ahí unos momentos, de pura expectación y un poco para mirar trajes, bailarinas, maquillajes y qué sé yo, lo que viniera a tiro. En ésas estábamos, al menos Liliana y yo, cuando nos encontramos con Varinia, que venía del norte a bailar, sola, sola, sola. Varinia estaba ya vestida (muy hermosa con un traje celeste)  pues le tocaba bailar en el primer bloque. Conversamos unos momentos las 3, y al parecer nuestra vision de la Danza Árabe y la Mujer es parecida.  Qué bueno que haya mujeres así en todas partes, pensando que la belleza de cada una es única y más bella que la que nos venden en todas partes. Ojalá más mujeres le crean a ella y no a los avisos de la tele y ojalá podamos hacer algo en conjunto algún día, pues así el Festival de Danza del Vientre produciría otro fruto: el florecimiento de amistades, de alianzas y de trabajo conjunto entre mujeres de distintos lugares. Liliana sabe más de esto, pues Varinia le escribió a ella después.

En el intertanto llegó nuestro equipo de Relaciones Exteriores, sección Fotografía y Asesoría de Imagen Express, es decir, Marisol y su cámara a inmortalizar nuestro paso por el Festival. Si no fuera por ella, quedarían sólo los recuerdos, que tienden a idealizar cualquier cosa. Entonces y para eso están las fotos de Marisol, para recordarnos todos los vestidos hermosos que hemos usado y otras cosas

Marisol, en una foto de antes, celebrando, por supuesto, alguno de nuestros cumpleaños

Después de despedirnos de Varinia y de desearle una excelente presentación, nos fuimos a mirar el espectáculo. No haré una crítica de cada grupo que vi porque en Chile es difíil criticar y seguir  siendo amigos (hay excepciones) y porque este blog no es para emitir comentarios livianos sobre los demás; ya hay bastante de eso en los demás lugares. Bueno, miramos el primer bloque con una concentración relativa porque estábamos pendientes de nuestro baile (otra razón para no criticar ¿ven?). Lo que diré es que hubo grupos que nos gustaron mucho y otros que no más o menos y otros que no en ningún caso jamás. También diré que el grupo de Raquel Farías me gustó muchísimo primero por la música que me encantó y  porque hicieron una coreografía tribal muy alegre y para nada rutinaria, además de que se veían felices y bellas. Y el grupo de Consuelo Fernández  se destacó lejos del resto por la impecable ejecución, el encanto escénico, la coreografía y la música. Del vestuario no me acuerdo pero es seguro que estaba fantástico porque además tiene buen gusto para eso.

Después del intermedio (15 ó 20 minutos puntuales) empezó el segundo bloque, así que nos fuimos al lugar de espera y no nos movimos de ahí hasta que nos tocó salir, como corresponde.

A pesar del ensayo con el sonidista y el iluminador, empezamos a oscuras, así que los pasos iniciales no se vieron y eso no nos gustó. Al parecer, se espera que los primeros segundos del tema que uno baila es pura música y nada de bailarina. Nosotros aprendimos que desde el primer segundo la bailarina debe apersonarse en el escenario como la reina que es, ya sea en una entrada espectacular o no pero haciendo algo, y no haciendo esperar al público como si el inicio del tema fuera relleno. Bueno, el asunto es que bailamos y salimos como estaba programado. Todo el resto muy bien y sería todo hasta el próximo año (si es que nos seleccionan)

Una queda muy contenta, insatisfecha, frustrada, amargada o desliusionada pero jamás queda plenamente feliz con su actuación.  En este caso, quedamos tranquilas aunque descontentas, cada una por  distintas razones,  niguna realmente grave aunque atormentantes para nosotras.  Todo cambió, sin embargo, cuando el esposo de María de los Ángeles nos mostró el video que grabó de nuestra presentación. Ahí empezamos a saltar de alegría y a sacarnos fotos como locas

Mirando nuestro certificado con ternura

Después de las muchas fotos, solas, en grupo, con nuestras compañeras de Vientre de Luna que fueron de Rengo a Santiago (gran reto a la paciencia y la fortaleza)

Vientre de Luna con 3 de sus integrantes más atrevidas (en muchos sentidos)
Desde la izquierda Marisol, de RRPP; Mónica la Chica Baladi, e Ivonne de voz aterciopelada

Luego de todo eso, es decir, hasta que casi no quedaba nadie en el Teatro, salimos cada una con diferentes objetivos: unas a celebrar esa misma noche a algún lugar aunque fuera con un vaso de agua, otras a subirse a un taxi o carreta o lo que fuera con tal de llegar al Terminal de Buses (desmayos) y encontrar uno desponible (más desmayos y estertores) y llegar esa misma noche a sus casitas (el Nirvana propiamente tal). Y otras a celebrar cumpleaños de parejas que estaban de cumpleaños. Debo decir que yo estaba entre las de objetivos menos glamorosos considerando la ocasión, aunque obtuve mi Nirvana como corresponde en estos casos.

El sábado siguiente al Festival, Vientre de Luna se reunió para celebrar después de la clase, como se acostumbra: con una alfombra mágica estentórea y predominante. Yo no estuve ya no me acuerdo por qué razón pero estoy segura de que esa tarde también fue memorable, pues pudimos (perdón, pudieron) hablar libre y más concienzudamente de lo que vimos y sentimos, de lo que las demás vieron y sintieron y de otros detalles que pueden compartirse. Como puede apreciarse por los verbos, yo sí estuve, aunque en estado inmaterial

Como evaluación muy general del Festival de Danza del Vientre, ya en su oncena versión, puedo decir que me alegran las siguientes cosas:

1. La posibilidad de encontrarse con otras bailarinas, mujeres, compañeras, grupos y estilos. Eso sólo puede traernos beneficios a las que participamos, pues siempre habrá algo nuevo que aprender y siempre podremos ampliar nuestras redes sociales (en persona, no como "otras")

2.  Las organizadoras cumplen con su labor  de forma impresionante, pues todo está donde debe estar, empieza a la hora que debe, todo el mundo anda de buen talante, siempre hay galletas, café y té en esa mesa de la virtud, y los problemas se arreglan conversando (cuando los hay, que es prácticamente nunca)

3. Se respira un ambiente de cordialidad, alegría, celebración, compañía, colaboración donde todas se prestan de todo sin preguntar  nada. Igual debe haber aranques o ataques de divismo y esas cosas, pero pasan inadvertidas por el resto o tal vez pasó de moda, no sé

4. El Festival sigue como muestra, es decir, no hay competencia por ganar nada. Uno se gana a sí mismo o no, pero no anda obsesionado por ser el mejor

5. Vientre de Luna en el Festival, pues me gusta mucho esa cosa de tribu que tenemos, yendo juntas a todos lados, cosiendo unas al lado de otras, maquillándonos y riéndonos de nuestras desgracias. Si hay otros grupos que funcinen como nosotras, el mundo tiene arreglo

6. Aunque es un detalle, es muy buena coas ver mujeres con cuerpos de verdad, con toda clase de formas y colores. Insisto que es culpa de la tele y sus  compinches eso de vivir obsesionado por la delgadez, la edad y las prótesis cosméticas, y también de los que que se creen ese discurso.

Por otro lado, y cayendo groseramente en la crítica, me gustaría que la Danza del Vientre en Chile siguiera siendo eso, es decir, una danza claramente identificable por sus movimientos, objetivos, estilos, vestuarios y elementos accesorios. Insisto en que la Danza Oriental es una danza tan espectacular e hipnotizante como cualquier otra cuando es bien ejecutada, y no necesita de la fusión para ser hermosa, ni para mejorar ni cambiar ni transformarse en otra cosa. Hacer ochos con las caderas siempre será propio de la Danza Árabe, y la diferencia entre una buena o mala bailarina será la forma en que cada una hace los ochos, entonces, no es necesario hacer ochos cuadrados o con cara de siete o dobles, etc. Naturalmente, es mi opinión persona y mi gusto personal. Hubo varios grupos que presentaron fusiones, y por eso lo digo. Si bailaron bien o mal, no puedo decirlo en realidad por lo que ya expliqué más arriba. Indico lo de la fusión y mi deseo de que la Danza Árabe siga siendo eso porque no me gustaría que de repente estemos haciendo cueca árabe en el Festival o la Danza de la Olla (¡¿y por qué no?! dirán algunas) SÓLO POR HACER UNA COREOGRAFÍA DIFERENTE Y QUE NO ABURRA A LA GENTE CON PURAS COSAS ÁRABES, y no porque esa fusión se alcanzó después de un proceso, if you know what I mean

"Ya me voy yendo, me voy feliz" de este artículo, pues ya se estaba alargando demasiado (como si le importara algo que se alarguen sus artículos)  y tengo en la mente otros que  insisten en ponerse por escrito.

Nos vemos pronto